El papel de las infraestructuras en el camino europeo hacia la década digital. Brújula Digital 2030

Categorizada en:Novedades

De aquí a 2030 todos los hogares de la UE, tanto en zonas urbanas como rurales, deberán estar cubiertos por una red Gigabit. Es ahí donde las infraestructuras digitales, y en concreto las redes de fibra óptica, juegan un papel muy importante en materia de conectividad.

A principios de este año la Comisión Europea publicó la Comunicación «Brújula digital 2030: el camino europeo hacia la década digital«, que, entre otras cosas, fijaba un objetivo claro en materia de conectividad:” todos los hogares de la UE, tanto en zonas urbanas como rurales, estarán cubiertos por una red Gigabit para 2030.”

La implantación de las redes de fibra óptica en España es una realidad, el 84,9% de los hogares en España tienen cobertura FTTH según el último informe de cobertura de banda ancha publicado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Los niveles de cobertura alcanzados en zonas urbanas están cerca del 100%, mientras que, en zonas rurales, donde aún hay trabajo que hacer, también se alcanzan valores muy elevados de cobertura poblacional asociada a cada velocidad (90% ≥ 30 Mbps y 60% ≥ 100Mbps).

Con la fibra óptica los operadores son capaces de ofrecer servicios de más de 100 Mbps con carácter general, pudiendo alcanzar más de 1Gbps, y hasta 10Gbps como recientemente ha anunciado uno de los principales actores del mercado. Parte del esfuerzo inversor de los operadores locales y regionales, se ha debido a la migración de los clientes desde otras tecnologías como WIMAX, HFC o el apagado de las redes de cobre, hacia la fibra óptica hasta el hogar. A nivel de clientes esto se traduce en que las líneas de FTTH son las que mayor crecimiento presentan alcanzando este pasado mes de julio los 12,2 millones en España y un crecimiento interanual del 12%.

Las tecnologías diferentes a la fibra se perciben como soluciones inferiores en el mercado debido a dos razones: los clientes están menos dispuestos a pagar por esas ofertas y, los propios operadores encuentran menores márgenes, ya que operar estas redes supone un mayor coste que las redes de fibra.

Gigabit para todos

Las infraestructuras digitales seguras y sostenibles son uno de los cuatro puntos cardinales en torno a los que se construye la visión de la Década Digital de la UE.
El requisito previo para que todos los ciudadanos y las empresas puedan participar plenamente de la sociedad, es una conectividad excelente y segura para todos y que sea capaz de llegar a todos los rincones de Europa. Esta ambición puede alcanzarse con cualquier combinación de tecnologías que permita un despliegue de redes de muy alta capacidad y conectividad fija, móvil y por satélite.

Invertir en fibra, y más si se trata de redes de acceso abierto, cambia el juego del ecosistema para el país, ya que esto supone ciertos impactos en la economía de mercado. Existe un beneficio para los propios inversores -con mayores rendimientos para los accionistas- para los operadores -ya que tienen mayor eficiencia y éxito de comercialización- y también para los usuarios finales que obtienen velocidades de gigabit a precios asequibles.

Proyectos plurinacionales

Estas ambiciones se están materializando en forma de proyectos plurinacionales en los que se combinan inversiones de la UE, de los Estados miembros y del sector privado.

En el terreno local, el primer ejemplo lo encontramos en los fondos europeos que provienen del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. En el caso concreto de las infraestructuras de fibra óptica, con el nuevo Programa para extender la banda ancha ultra rápida al 100% del territorio español (UNICO), con una primera convocatoria de 250 millones de euros que es la mayor partida de la historia en estructura de red de fibra y, donde los operadores locales están presentes en la mitad de las 155 propuestas recibidas.

Otro modelo similar encontramos en Cataluña con el Plan Estratégico de Infraestructuras Digitales (PEID), cuya hoja de ruta del desarrollo de infraestructuras digitales hasta 2030,se acaba de aprobar recientemente.

Ambos son ejemplos de cómo las redes de infraestructuras son necesarias para el despliegue de los servicios digitales actuales y futuros. La conectividad es un derecho social y económico para todos que garantiza el desarrollo y la competitividad de la industria y la economía en nuestro mercado global y digitalizado.

Operadores mayoristas, un nuevo modelo de negocio

El papel de los operadores mayoristas es clave para garantizar que se cumplan los objetivos mencionados, en beneficio de los consumidores, las empresas y los motores socioeconómicos. La figura del operador mayorista facilita el aprovechamiento de las infraestructuras y el acceso de los operadores a las mismas, impulsando la competencia en el mercado de la banda ancha y reduciendo la brecha digital entre las zonas urbanas y rurales. Asimismo, facilitan a los operadores locales y regionales gestionar de una manera mucho más eficiente, cuál es la huella óptima para conectar a cada cliente obteniendo mejoras significativas por su gran impacto en costes.

Además, el gobierno está promoviendo la reducción de las trabas administrativas para facilitar la inversión de los operadores y fomentar asociaciones y acuerdos entre ellos, de modo que otros modelos más allá del despliegue individual de redes, como las co-inversiones o co-despliegues, las mutualizaciones de redes o los derechos de uso sobre las redes, pasan a un primer plano.

Existen múltiples modelos de negocio mayorista dependiendo del riesgo de la inversión y la implantación de los despliegues reales. Desde el aseguramiento de una base inicial garantizada de clientes minoristas (consumidores residenciales, clientes empresariales y clientes del sector público), pasando por compromisos de compra a largo plazo por parte de uno o más clientes mayoristas iniciales, hasta acuerdos mayoristas con operadores e ISPs. Incluso cuando las redes se extienden a zonas menos densamente pobladas, la proporción de financiación pública (incluidas las ayudas comentadas previamente) está disminuyendo porque la fibra se ha convertido en un mercado fácilmente «invertible».